Rosario Esteva Morales

Editora

Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre

 

La Historia nos depara extrañas coincidencias que nos hace meditar: ¿realmente son coincidencias, son casualidades o hay un hilo conductor invisible, no desentrañable que une personalidades, hechos, pasado y presente, en meses y años, y cuya exégesis se escapa a nosotros?, porque si nos asomamos a un mayo 19 de 1890 o a un mayo 19 de 1895, nos trae, el primero, el nacimiento de ese héroe inolvidable de Vietnam, Ho Chi Minh, y el segundo, la muerte de nuestro José Martí y qué decir si vamos a un junio 14 de 1845 o a un junio 14 de 1928 y nos topamos con el nacimiento del Titán de Bronce, Antonio Maceo, y el del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, y si escudriñamos el mes de diciembre, vemos que el 7 de 1896 caería El Titán de Bronce, pero otro 7 de diciembre, en 1934, nacería nuestro inolvidable Frank País.

Y no solo por la ruta histórica, pues llegamos a las Letras, al enorme universo de la cultura y leyendo conocimos con sorpresa que vuelven las coincidencias; ahora con Antonio Núñez Jiménez, geógrafo por naturaleza, quien nace en un abril de 1923 y tuviera un afecto entrañable por su profesor, geógrafo también, su maestro en esa disciplina y el hombre que instauró la enseñanza de la Geografía en la Universidad de La Habana y quien viera la luz primera también en un abril: Salvador Massip.

Y vuelven las interrogaciones ¿es solo la Historia la que juega con las mismas fechas y decide por quienes los une un ideal, una misma razón de ser, o es la Naturaleza la que crea esas urdimbres y tramas indescifrables?

Octubre no sería menos, el 28 de 1959 y el 8 de 1967 son dos fechas que para los cubanos encierran un sentimiento de irreparable pérdida: unidos en la muerte, en ese décimo mes del año, Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, igual que lo fueron en la vida, en su lucha, en sus ideales más puros. Dos héroes de la Patria con igual firmeza de carácter, valentía, ideales revolucionarios y quehacer guerrillero.

Che, cuya imagen recorre el mundo en pos de la defensa de los oprimidos. La evocación del Guerrillero Heroico con su continuidad imperecedera en todos los lugares donde exista la injusticia, la explotación. Che, el Héroe de la Batalla de Santa Clara, el Jefe de la Columna 8 “Ciro Redondo”, el primer Comandante de la Sierra Maestra, guerrillero en la Invasión de Oriente a Occidente, internacionalista, revolucionario.

Y, Camilo Cienfuegos, el Señor de la Vanguardia, el Héroe de Yaguajay, a quien lo tuvimos muy poco tiempo después del Triunfo revolucionario, por quien se oprimió el corazón de los cubanos de aquella época en aquel 28 de octubre de 1959, en el que todos mirábamos al cielo, como esperando un milagro, si es que hubiera podido existir, que nos devolviera su rostro de sonrisa ancha, su imagen carismática con su sombrero alón, por quien sentimos ese día una alegría inenarrable ante la noticia de que había sido hallado y sonaron claxons,  bocinas y total algarabía en toda Cuba para dar con la cruda realidad de que había sido una falsa alarma.

Camilo, a quien no solo recordamos los 28 de octubre, un día al año, con una flor, sino todos los días en el bregar cotidiano, en las escuelas militares, en las que “nuestros camilitos” fraguan no uno sino muchos camilos, en el recuerdo del héroe que victoria tras victoria protagonizaría la heroica campaña de Las Villas. Todavía nos parece oír su histórica alocución en el palacio presidencial, parangonando los inmortales versos de Bonifacio Byrne: “si deshecha en menudos pedazos / llega a ser mi bandera algún día/ nuestros muertos alzando los brazos/ la sabrán defender todavía/”; versos que hizo suyos, imbricados con su más puro sentir revolucionario.

Hoy, han transcurrido 61 años desde aquel aciago 28 de octubre. Camilo no pudo disfrutar físicamente de nuestra Revolución, de sus logros, tampoco de sus avatares, de sus épocas difíciles, de los peligros inminentes que hemos arrastrado durante estos largos años, con un enemigo cercano, poderoso e implacable, pero siempre él ha estado presente, junto a nosotros en cada obra revolucionaria, en cada misión internacionalista de nuestros médicos, de nuestros educadores, para inspirarnos en su ejemplo en los momentos más duros, más severos; Camilo, a quien el Comandante en Jefe a su pregunta histórica:  “¿Voy bien, Camilo?” solicitara su aquiescencia aquel 8 de enero de 1959 en el Cuartel  de Columbia, hoy Ciudad Libertad, y recibiera la respuesta que lo inmortalizaría: “¡Vas bien, Fidel !” Camilo, marchando siempre junto a los cubanos, como lo hizo hace 61 años con aquella Generación del Centenario, como lo hace ahora con estas y como lo hará por siempre con las generaciones venideras.

Antonio Núñez Jiménez dedicó el capítulo XXXII de su obra En marcha con Fidel.1959, a su desaparición, describió cómo “la noticia de su pérdida en accidente aéreo conmovió de tal forma al pueblo de Cuba que renuente a aceptar su muerte se mantuvo 15 días a la expectativa esperanzado en el éxito de la movilización emprendida para su búsqueda”; a quien llamara “auténtico héroe popular” y recogiera en ese texto las palabras de Raúl Castro, que valoran y dimensionan su figura, al expresar que a pesar de la situación económica precaria de Camilo, al igual que la de muchos jóvenes de aquella época, que le impidiera seguir sus estudios de Artes Plásticas “no muestran la vida de un escultor fracasado sino la vida de un escultor simbólicamente realizado, porque él pudo dejar para la eternidad, como uno de sus autores de primera línea, la más hermosa y trascendente de las obras sociales, la Revolución que libra al hombre de la explotación y le otorga y reconoce su plena dignidad”.

Hoy, 28 de octubre de 2020, la Fundación Antonio Jiménez de la Naturaleza y el Hombre quiere unirse a todos los cubanos para recordar no solo con una flor sino con nuestro eterno agradecimiento a Camilo, por ser quien fue, por lo que luchó, por sus convicciones indelebles, quien como él ha hecho realidad las palabras de José Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

 

Referencia Bibliográfica

Núñez Jiménez, Antonio. En Marcha con Fidel.1959. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1998.

CAMILO. 28 DE OCTUBRE 1959-2020

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